Esas manzanas están demasiado maduras, ya se lo dije. Pero allí son de comerse las piezas cuando están verdes, antes de que se compliquen las cosas...
Hoy me gustaría contarles que no lo hicimos del todo bien. Me gustaría poder describirles cómo se siente una mosca en una tela de araña, o cómo es el día a día en la selva. Pero no lo haré bien, al menos no hoy, después de tanto ajetreo de idas y venidas...
Lo máximo que puedo hacer es contarles que aunque esté sentada en esta silla de cartón por los días y también por las noches, el sol sigue saliendo y poniéndose ahí fuera, siempre detrás de la ventana. Todos los días miro por el agujero de mi ombligo y todo sigue igual, nada cambia. Lo sé, pero no todos enseñan la barriga. Los ombligos ajenos llevan un tapón de corcho. Yo lo llevo también, pero lo quito cuando quiero.
Las máscaras se caen a pedazos, pero siempre a solas. Lo máximo a lo que aspiro es a verles venir de lejos y suponer. Todo se reduce a suponer. Debiéramos moderar estos usos. Los ojos siempre lagrimean. La boca vomita o escupe. Prefiero verles llorar, pero no me importaría, si de guiarme se trata, cualquiera de las demás. Lo que sea que tenga que salir de nuestras heridas, saldrá. Al final siempre sale todo por los ojos o por la boca. Pero esto no siempre ocurre en presencia de tí o de mí, por lo que en la mayoría de los casos no nos enteramos de nada. Y todo vuelve hacia atrás.
Las máscaras se caen a pedazos, pero siempre a solas. Lo máximo a lo que aspiro es a verles venir de lejos y suponer. Todo se reduce a suponer. Debiéramos moderar estos usos. Los ojos siempre lagrimean. La boca vomita o escupe. Prefiero verles llorar, pero no me importaría, si de guiarme se trata, cualquiera de las demás. Lo que sea que tenga que salir de nuestras heridas, saldrá. Al final siempre sale todo por los ojos o por la boca. Pero esto no siempre ocurre en presencia de tí o de mí, por lo que en la mayoría de los casos no nos enteramos de nada. Y todo vuelve hacia atrás.
El domingo primero de aquel mes bisiesto me olvidé de un cumpleaños importante y el día de navidad no visité a un ser querido. Cuando el trato sólo tiene lugar en casos extremos, a uno se le olvida en qué parte de la historia se pusó el pause y dónde diablos se situaba aquel sujeto que no volvimos a ver nunca más. Cuando llegan condiciones extremas de viento huracanado, uno ya no tiene presente de qué lazos estábamos hablando y termina por actuar como si de un individuo más se tratara, sin llevar a cabo, en ocasiones, los trámites necesarios para una mantenida hipocresía social.
A veces las burbujas ofrecen una resistencia espectacular. Tendemos a creer que se rompen con un chasquido de dedos, pero en ocasiones no es verdad. Hay que tener cuidado con esto. Las burbujas son variopintas, pero ninguna como esas que se crean por necesidad. Son las más peligrosas. Uno la refuerza día tras día, casi sin darse cuenta, con fuertes ideas proteccionistas y cuando vuelve a amanecer después de mil años, es un hecho patente que la burbuja ya no estallará. Si quieren pueden pensar en muros por derribar, al fin y al cabo, la idea es la misma.
Se encerraron en una cuevecita solitaria perdida en el monte. Sólo querían estar solos, despedirse de la ciudad y de sus agobios, de los humos, de la contaminación. Pasaron los meses y los años y no salieron de ella nunca más. La gente que les echaba en falta, desde la ciudad, elucubraba acerca del paradero de los dos desaparecidos. Ni la policía ni ellos, llegaron a saber nunca nada más. Lejos de todo aquello, sólo la lluvia que humedecía la cueva les afectaba. Un día, más tarde que pronto, se aburrieron de la soledad y les dio por salir. No hubo vuelta atrás. El mundo había desaparecido.


11 comentarios:
Pues jo, si te quedas ahí sentada no vas a expltar nunca las burbujas y si, el mundo desaparecerá....
Si es que yo soy de moverse sin fin querida!!!!
Besicos
Mi mundo ha desaparecido varias veces y varias han sido las veces que he sobrevivido a ello.
El río sigue fluyendo ahí fuera, al ritmo de la luna, y todo cambia, Nenita. Por suerte.
Un beso cambiante,
Lula.
Cuando me miro al ombligo... momento de preguntarme en que me he equivocado, momento de escucharme y saber que en nada, que las cosas suceden, que de los errores se aprende, que no hay que arrepentirse de lo que se hizo o se regalo con el corazón, que la vida sigue, que el mundo sigue dando vueltas y que por supuesto hay que salir de la burbuja y respirar, sí, respirar aire nuevo, que más da si también está contaminado, tu sabiduría de la vida tiene refuerzos suficientes para oxigenarlo.
Besos salados
Ufff!
este relato me provocó sentimientos encontrados, porque si bien es cierto, muchas veces he sentido la necesidad de desaparecer, porque al fin y al cabo es una forma de escape, pero no puedo sabes, porque creo que es mejor y más alentador, el hecho de quedarme y enfrentar, me hace crecer y me da fuerzas para seguir, porque sé que soy parte de, que donde quiera que vaya arrastraré conmigo TODO, por más que pretenda enterrarlo, cerrar los ojos y olvidar, seguiré sintiendo igual, porque los sentimientos no cambian, mutan. Entonces comprendí que es mucho más eficiente, si es por buscar una palabra, hacerle frente a lo que venga.
Al final, aislarse, es una forma de entrega, pero a una muerte del alma.
Necesitamos si o si de todo lo que nos rodea, somos parte de un espacio, sino ¿qué sentido tiene?
Me gustó mucho este relato y el final es muy cierto... cuando te decides al fin, ya es demasiado tarde.
Besos mi Nena.
Que complicado se hace en ocasiones comentar alguno de tus posts.... ando tan perdido como pez en cerveza... Y si, escribes con las tripas.
LA IMAGEN DE LA MANZANA MADURA ME PROVOCO SENSACIONES RARAS...¿EXISTE LA MADUREZ HUMANA?
Aprendemos de los errores, volvemos a caer en ellos, y así tropezamos continuamente, somos un mundo humano lleno de defectos y de tropezones.
Un besazo.
Te dejé un comentario esta mañana pero ví que no se publicaba... en fin, sólo darme a conocer, llegué aquí por mediación de otro blog (suele ocurrir, lo sé) y me ha gustado mucho como escribes, como expresas lo que quieres decir... Te enlacé en mi blog, espero no te importe... Ah! si te apetece pasa por mi espacio, hay algo para tí tambien!!! Saludos
Puff, es la primera vez que te leo (¡qué forma de escribir!) y la verdad, es imposible quedarse indiferente. Sin embargo, soy de los que cree que es imposible fabricar esa burbuja que nos aisle. Aquellos dos de la cueva, tendrían que compartir parte de su espacio, y ahí dejaban un hueco para que otro pasara.
el hecho de ser sociales es instintivo.
Y lo cierto es que me encantó la historia.
un saludo
Belén: lo sé, lo sé. Burbujas no, jaja. Besotesss ;)
Lula May: entonces crees que nunca es demasiado tarde? Ays, si no crees en la palabra NUNCA. Supongo que quieres decir que aunque desaparezcas el mundo siempre sigue ahí. Eso espero Lula. Un beso.
Alma: Entiendo... bueno, supongo que todo lo que hicimos tiene su porque y lo que cuenta es seguir adelante con el presente y con el futuro... Ok. Besoss, guapa.
Paola Monti: como te digo siempre querida, tu forma de ver las cosas es siempre una motivación para seguir adelante. Ese impulso de afrontar es natural o te lo has forjado con los años? Un beso.
Ángel: ya sabes :), cd quieras te lo explico, jaja. Habla del aislamiento, de huir, de cerrarse puertas, de no querer afrontar la realidad y de lo erroneo que es todo ello. Un besito, guapo.
Mauricio: La madurez humana no lo seo, pero el deseo si madura... Y no es lo mismo sentir las primeras punzadas (cuando está verde) a dejarlo madurar y que nos afecte más de la cuenta. Bienvenido :)
María: perdonarnos por ser humanos... vale. Pero tomar medidas también eh! Un besote.
Hawkeye: Muchas gracias, cómo me va a importar? Yo encantada. Estás en tu casa.
Desahogandome: Muchas gracias, me alegra que te guste. Si somos sociales instintivamente pq nos aislamos? Bienvenido a mi blog. Un saludo.
Digo yo que si quiero desaparecer no es necesario que la gente deje de verme (aunque sería lo mejor).
Lo digo por mi "mascara"; es cierto que sólo me la quito a solas, casi a a solas.
Lo malo malo es querer volver a donde lo habíamos dejado antes. Eso no es esconderse un tiempo, eso que querer pararlo, verdad? No se puede. Te lo digo yo.
Besos.
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