La extinción

¿Habrá dejado acaso de importarnos la gloria?

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Desenraizada

Publicado por Nenita


Sus pies estaban tan enraizados en la moqueta gris de la acera que ya no podía sacarlos. No llevaba mucho tiempo en ella, en la acera, pero sí en la ciudad. Se llamaba la ciudad Salvaje. Ella se había quedado dormida sobre sus propios pies hacía ya veinte años, pero la ciudad no había dejado de crecer. Mientras, sin saberlo siquiera, había ejercido de posada para los pajarillos que en aquella ciudad se hacían llamar cuervos.

La vegetación había crecido demasiado. Se presentaba frondosa antes sus ojos bizcos de tanto mirar. Se daba cuenta de que las raíces de los árboles eran mucho más profundas que las suyas y algunas se enredaban con sus pies bajo tierra. Algo no había marchado bien.

Los edificios construidos con dedicación o sin ella, durante este largo tiempo, apenas se apreciaban entre tanto vegetal. Pero lo más importante, lo que sostenía en pie esta ciudad, era la naturaleza salvaje de su fauna. Los monos asilvestrados saltaban por encima de las cabezas que hiciera falta, los elefantes sin trompa presumían ante los que sí la tenían, los cocodrilos ahora te avisaban de que eras su cena y las panteras predominaban por estar predispuestas a cualquier cosa a cambio de defender su territorio. Sólo había un factor común: todos eran salvajes.

La acera se hizo chocolate gris. Sacó los pies. Después de tanto. Salió corriendo ladera abajo con el grito puesto en el cielo y los dedos inflados en forma de globos. Ya no sabía respirar. Las lagrimas habían corrido como ríos la noche anterior. Hoy, lo que corría eran una tremenda furia envenenada. La única cabaña de indios que aún quedaba en la ciudad le había tomado por el pito del sereno y le había despertado de su letargo. Después de tantos años dormida pudo despertar, y lo más importante, correr. No le gusto la sensación del despertar y se sintió peor. Vio que no quedaba nadie que no fuera salvaje. Sólo ella que había permanecido congelada y ahora, por culpa de ellos, ahora...

Quizás fue culpa mía -pensó.


10 comentarios:

Agus dijo...

Esta es nuestra/tu SOCIEDAD, también llamada por mí "SUCIEDAD".
Es lo que nos queda de lo que nos prometían nuestros padres, disfrútala o simplemente ensuciaté.
Ciutat Podrida!!! ( La Banda Trapera del Río)
P.D.: la diserción es mía, pero la canción que te recomiendo vale su peso en oro.
Has tocado EL TEMA
Besos barriobajeros
ElAgus

Agus dijo...

O como dice tu canción, "Bienvenid@ a la Jungla", a esta Jungla que han fabricado con nuestro sudor...

Angel dijo...

Se debio de sentir muy sola y desamparada al no quedar nadie como ella

Belén dijo...

La culpa no es de ella por dios! la culpa es de los demás, va mejor para los sentimientos esos absurdos...

Por otro lado, que bonito esas cosas de vegetación el la ciudad, me has puesto la sonrisa en los labios :)

Besicos

Mamen dijo...

Quizás la despertó el ayuntamiento de turno para construir viviendas en el lugar que ella ocupaba. Como no quedaba nadie que no fuera salvaje...

Besos, Nenita,
Lula.

Aldebaran dijo...

Despertar y darte de bruces con la realidad es muy duro. Nadie debe sentirse culpable, es simplemente el devenir del tiempo, el ciclo de la vida que no para por nada ni nadie.

Un beso

Nenita dijo...

Agus: Tienes toda la razón. Lo que pasa que es casi inevitable ensuciarte. Y entonces es cuando me decepciono a mí misma y me planteo si tendré que adaptarme al medio para sobrevivir...Un beso gordo, agus.

Ángel: Pues sí, mucho. Un besazo guapetón.

Belén: Me alegro mucho que hayas sonreido. Pero nosé, no sé, en el fondo cada uno es responsable de sus actos, a pesar de las influencias ¿no? Besiñossss

Lula: Un buen ejemplo Lula, ¿por qué el mundo va así? ¿Tú lo sabes? Besosssss

Aldebarán: qué cierto aldebarán, qué cierto es que no para por nada ni por nadie. Puedes congelarte y perder el tiempo, pero a la hora de la verdad cuando continues el camino cada cosa permanece donde la dejaste. Besossss

El antifaz dijo...

A pesar de ser salvajes debemos hacernos un hueco y no quedar inmóviles durante mucho tiempo. Se llama instinto de supervivencia.
Sino, se corta la raíz y se planta en otro sitio.
Besos.

Iraultza dijo...

Lindas metáforas las que utilizas, rozando con cierta sorna la realidad, que si, nos pongamos como nos pongamos...ensucia. Besos nenita.

UNA dijo...

Aprovechando el título de tu entrada, correspondiendo asu vez tu compromiso de leerme(nos) desde un principio; hagio yo lo mismo tratando de enraizarme a tu blog.
Insisto, me gusta.

Nut.