La extinción

¿Habrá dejado acaso de importarnos la gloria?

1:18

Punto de mira

Publicado por Nenita



Belleza, inquietante y perfecta,
un sinfín de mariposas revoloteantes,
que se esfumará si te acercas demasido...
¡¡No Tocar!!





2:38

Oh, qué será...

Publicado por Nenita


Sin Garantías

Soltera con Casado





Sin Clase

Rica con Pobre






Sin Prejuicios

Feo con Guapa







Sin Género

Hombre con Hombre

Mujer con Mujer






Sin Raza

Negro con Blanca





Sin Edad

Hombre mayor con Joven





¿Sin Condiciones?




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16:50

El último punto suspensivo

Publicado por Nenita

* A petición de Paola Monti



***

"...Unir a la fuerza sus cuerpos..." a sabiendas de su escaso futuro... Pero el deseo y la razón no suelen ir de la mano, y uno no puede más que ansiar esa unión inútil, más que para satisfacer los más bajos instintos...




Pero no se puede evitar...


Y más por ego, que por otra cosa, uno acaba zanjando el asunto. Y mete en la maleta todos esos deseos frustrados y se muda con ellos a otro lugar... Y uno se muda y se aleja del otro, pero con esos anhelos a cuestas.





Y al llegar al nuevo hogar y abrir la maleta, saca todos esos anhelos que debería haber dejado en su sitio, y los encuentra todavía llenos de vida... y los cuelga en una percha, o en dos, o en tres... (según el caso) y convive con ellos de nuevo.

Y pasan los días, los meses y hasta puede que los años y tienes el armario lleno de perchas con sentimientos que ya no te vas a poner, que no te sirven (bien porque te quedan grandes, bien porque te quedan pequeños) ocupando espacio.


Y cada día abres el armario y los contemplas un rato, mientras piensas cuánto desearías vestirlos de nuevo, aunque no faltan las ocasiones en las que tan solo te planteas que deberías jubilarlos y liberar sitio en el armario para cosas útiles... Pero uno no se atreve porque aún hay algo adentro que duele y opta por dejarlos colgando algún tiempo más...


Hasta que un día abres el armario y te das cuenta de que SE HAN PASADO DE MODA, que fueron realmente bonitos en su día, pero que nunca más te los pondrás. Y después de ese tiempo de darse contra el "muro de las lamentaciones", resistiéndote a deshacerte de los viejos deseos que uno debiera haber dejado junto a la persona perdida, para perderlos también, un buen día te das cuenta de que finalmente ocurrió: REALMENTE se terminó.





Y sí... es cuando la melancolía releva a la tristeza, es cuando verdaderamente llegas a la cima de la montaña y ya sólo queda descender hacia la llanura para empezar de cero... Es el último paso del amor presente. Es cuando te das cuenta, cuando realmente te das cuenta de que lo que sientes... ES SÓLO UN REFLEJO DEL AYER.


... Y no sé si mereció la pena Paola, pero así sucedió...



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23:27

Teoría

Publicado por Nenita


¿Cómo se vence a un tramposo sin hacer trampa?






22:22

No Return

Publicado por Nenita


Esas manzanas están demasiado maduras, ya se lo dije. Pero allí son de comerse las piezas cuando están verdes, antes de que se compliquen las cosas...

Hoy me gustaría contarles que no lo hicimos del todo bien. Me gustaría poder describirles cómo se siente una mosca en una tela de araña, o cómo es el día a día en la selva. Pero no lo haré bien, al menos no hoy, después de tanto ajetreo de idas y venidas...
Lo máximo que puedo hacer es contarles que aunque esté sentada en esta silla de cartón por los días y también por las noches, el sol sigue saliendo y poniéndose ahí fuera, siempre detrás de la ventana. Todos los días miro por el agujero de mi ombligo y todo sigue igual, nada cambia. Lo sé, pero no todos enseñan la barriga. Los ombligos ajenos llevan un tapón de corcho. Yo lo llevo también, pero lo quito cuando quiero.

Las máscaras se caen a pedazos, pero siempre a solas. Lo máximo a lo que aspiro es a verles venir de lejos y suponer. Todo se reduce a suponer. Debiéramos moderar estos usos. Los ojos siempre lagrimean. La boca vomita o escupe. Prefiero verles llorar, pero no me importaría, si de guiarme se trata, cualquiera de las demás. Lo que sea que tenga que salir de nuestras heridas, saldrá. Al final siempre sale todo por los ojos o por la boca. Pero esto no siempre ocurre en presencia de tí o de mí, por lo que en la mayoría de los casos no nos enteramos de nada. Y todo vuelve hacia atrás.

El domingo primero de aquel mes bisiesto me olvidé de un cumpleaños importante y el día de navidad no visité a un ser querido. Cuando el trato sólo tiene lugar en casos extremos, a uno se le olvida en qué parte de la historia se pusó el pause y dónde diablos se situaba aquel sujeto que no volvimos a ver nunca más. Cuando llegan condiciones extremas de viento huracanado, uno ya no tiene presente de qué lazos estábamos hablando y termina por actuar como si de un individuo más se tratara, sin llevar a cabo, en ocasiones, los trámites necesarios para una mantenida hipocresía social.

A veces las burbujas ofrecen una resistencia espectacular. Tendemos a creer que se rompen con un chasquido de dedos, pero en ocasiones no es verdad. Hay que tener cuidado con esto. Las burbujas son variopintas, pero ninguna como esas que se crean por necesidad. Son las más peligrosas. Uno la refuerza día tras día, casi sin darse cuenta, con fuertes ideas proteccionistas y cuando vuelve a amanecer después de mil años, es un hecho patente que la burbuja ya no estallará. Si quieren pueden pensar en muros por derribar, al fin y al cabo, la idea es la misma.

Se encerraron en una cuevecita solitaria perdida en el monte. Sólo querían estar solos, despedirse de la ciudad y de sus agobios, de los humos, de la contaminación. Pasaron los meses y los años y no salieron de ella nunca más. La gente que les echaba en falta, desde la ciudad, elucubraba acerca del paradero de los dos desaparecidos. Ni la policía ni ellos, llegaron a saber nunca nada más. Lejos de todo aquello, sólo la lluvia que humedecía la cueva les afectaba. Un día, más tarde que pronto, se aburrieron de la soledad y les dio por salir. No hubo vuelta atrás. El mundo había desaparecido.




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19:51

A veces soy estúpida

Publicado por Nenita

Estaban en aquella habitación con los dientes apretados y las camisas remangadas y me temí lo peor. Afortunadamente, la tormenta ya había pasado. Sin embargo yo pensé que estaban en mitad de la acción y me metí en el fregao. A veces me encuentro a mí misma como un niño crío, llevándome fichas de parchís a la boca con una inconsciencia no apta para mi edad. Otras veces, voy caminando por la calle pensando en burros con alas o causas justas y piso sobre hollo destapado con una facilidad inaudita. Ahora bien, al día siguiente cuando salgo a pasear, siempre procuro mirar al suelo y asegurarme de que las alcantarillas no sigan destapadas… Pero bueno, los errores son parte de la vida. Y a veces quien menos te lo esperas acaba dándote una buena lección. Soy la primera en reconocer mis defectos, creo que está claro... Aún así, me fustigo una y otra vez, porque éstas no son horas de restregarse en el barro… debí haberlo aprendido antes. Pero nada, que las piedras del camino son muchas, y últimamente estoy muy despistada. En realidad, siempre lo estuve. Y es que lo que no puedo es ponerme el hato de predicador y actuar como tal. Tengo que controlar mis impulsos y que esta sopa de letra que se cuece en mis tripas no salga sin un mínimo orden a ensuciar casas ajenas. Por eso, cuando en aquel salón lo confundí todo y las nauseas me hicieron vomitar mis defectos encima de su sofá recién tapizado, no pude menos que sentir una vergüenza bochornosa. Presenté mis disculpas, pero aún hoy me siento responsable por haber criticado de forma deliberada aquello que ni yo misma pude controlar. Y es que esta impulsividad me tiene frita. Y aunque es cierto que hay errores y errores, yo me preocuparé de los míos, que los demás ya tienen quien los guarde.

Públicamente autoreprendida






En otro orden de cosas, ya estaba harta de estar de espaldas...


*con permiso de Sabina



-
Te quiero – le susurró Darío al oído a la mujer de los ojos dorados.

- Claro Darío!!, yo también te quiero muchísimo, eres un buen amigo desde hace tiempo y nunca seré capaz de agrad…

- No… que Te quiero...

Los ojos dorados de la mujer quedaron fijos mirando al frente. Después de un largo silencio, y sin cambiar su punto de mira, ella cogió suavemente la mano de Darío. Pasados dos minutos de tiempo, sin pestañear un segundo, le preguntó:

¿Por qué ahora...? Lo tenía todo... ¿por qué ahora que no tengo nada?

- Mirando al suelo, Darío respondió: Porque ahora tienes lo único que antes te faltaba... ganas de vivir.








"No me quiero perder ni una sola cosa..."
A tí, que lo sufres...





19:29

Una sola oportunidad

Publicado por Nenita




¿Qué hice con mi tiempo?




















La insoportable levedad del ser...

0:56

Alegato de indignación

Publicado por Nenita



Es mi camino

¿Quién puede discutirme algo así?







La Intransigencia

Especie social que me viene chamuscando bastante los nervios. Creo, deben ser bastante necios (necio= el que no sabe) para creerse en posesión de la verdad...

... ¿o quizás es que saben demasiado?







Defienden que el mundo está hecho para una sola forma de pensar, no habrán caído en la cuenta de que podrían ser ellos los que sobran...

Amén.




A todos y a nadie en especial...