La extinción

¿Habrá dejado acaso de importarnos la gloria?

1:30

El malabarista

Publicado por Nenita

Llegué al circo como equilibrista y poco a poco voy ampliando mis capacidades. Ahora me incluyo también en la categoría de acróbata y, si me apuras, la de pseudomalabarista. Hay muchas mujeres barbudas, a pesar de ello son guapas, porque les tiñen la barba de rosa y parecen más femeninas. Aunque no dejan de ser ridículas, en mi opinión. Yo directamente decidí afeitármela, y después del mal trago de no saber si me despedirían, me quedé. Sin necesidad de ser perro faldero, me quedé en el circo. De todas formas, los hombres se dejan llevar igual... aunque a la hora de la verdad prefieran una mujer imberbe. Lo que me preocupa es que abundan los disfraces autoimpuestos, precisamente en las susodichas imberbes. Una de ellas va con zancos, estos palos altos sobre los que se sube uno en las cabalgatas y ferias para caminar junto a los cabezudos. Ella lo emplea para ganar altura y ver las posibilidades por encima de los demás. Lo que ocurre es que el disfraz que le cubre es demasiado transparente y se ve a la legua que es zancuda, por lo que pierde toda la gracia, no sólo ante los niños sino también ante sus compañeros de circo. Tan pronto mide tres metros como uno y medio, y esto me parece sospechoso ¿no deberían llamarle la atención? ¿acaso no la han contratado para ser zancuda? Probablemente su cara de mona le permita ser pluriempleada y desempeñar otras tareas beneficiosas para el circo, sin que nadie le diga nada.

Así, cada una en lo suyo, creo que, dentro del género femenino, aparte de las demás acróbatas, las payasas y las barbudas color espinete, las mujeres que más fuerza confieren al circo somos precisamente la zancuda a la vez que mona, de procedencia latina y yo, equilibrista y acróbata, del este europeo.

Desde el punto de vista masculino, existen destacados empleados circenses: el domador de leones... Es un argentino con una labia increíble. Es capaz de domar a las fieras más salvajes del circo con una facilidad pasmosa. Su melodía es encantadora, duerme tus sentidos sin que te des cuenta y permite que te regodees en sus palabras aunque no creas, en ocasiones, ni una sola palabra de lo que dice. Pero sí, es ducho, y sabe cómo llegar a ti y convencerte. En un primer momento desconfié de su amabilidad, no acababa de empezar la función y ya me estaba llevando a casa montada en un león drogado por las calles empedradas de la ciudad. Yo le agradecí y luego me fui andando. Más tarde vi que lo hacía con todas a cara descubierta y me quedé más tranquila. Más que nada porque no era una estrategia, sólo su personalidad.


Pero a mí el que me interesa es el malabarista. Es muy profesional. Sabe hacer malabares como nadie: un día me da la mano y otro me quita hasta el saludo. El primer día que coincidimos me sentí familiarizada con su aspecto del este, aunque resultó ser más del oeste que ninguno, pero igualmente lechoso. Tenía un aire distante, como si viviera en un mundo aparte o al menos en su grupo reducido de amigos-colegas. Se me ocurrió decirle que me resultaba familiar,creo que esa fue la primera toma de contacto. Esbozó una media sonrisa y me habló de su oficio. Es un tipo serio y amable a la vez, un ser extraño. Más tarde, mientras le tocaba actuar al faquir, vino a sentarse a mi lado, en el camerino, para preguntarme por mis creencias y mi forma de vivir. Me resultó extraño que una persona tan sumergida en sí misma tomara la iniciativa de hablar conmigo. A partir de ahí, el malabarista misterioso despertó mi interés. Pero yo soy equilibrista, no lo olviden, y la idea de equilibrio me acompaña siempre, dentro y fuera. En aquella conversación, el malabarista pareció relajarse a mi lado, me contó sus diferencias con otros compañeros y, lo más importante, se rió conmigo. También me tocó con sus manos entre ja y ja. Hay personas que lo hacen sí, te tocan un brazo, una pierna a la mínima ocasión. Yo también me encuentro en ese grupo.
Al día siguiente, cuando yo bajaba por las escaleras detrás de él, me vió con los ojos que lleva en la nunca y enseguida se giró para saludarme. Pude apreciar cómo aquel ser peculiar no era tan serio ni tan frío como aparentaba. Más bien al contrario, era cercano. Ocurre, sin embargo, que a la mínima ocasión se reconvierte de nuevo a hombre de piedra y nada puede hacerle sonreír. Supongo yo que esto no tiene nada que ver con su trabajo, aunque quizás tantos malabares requieran un grado especial de concentración, hasta fuera del escenario, no lo sé.
Hemos hecho algunos números juntos. Ayer, cuando entró en escena el mago y a mí me correspondía la esquina B, no hacía más que mirar de reojo. Como pasaba cerca, improvisó un número en el que yo cogía una de sus pelotas, malabares, por supuesto. Menos mal que anduve rápida. El caso es que después de dos días, ese interés que se ha creado en mí hacia él, se ha visto truncado por dos cosas: un cambio de actitud en el malabarista, que rehuye mi mirada y se aleja de mí a las 11:10, mientras ya me está mirando de reojo a las 11:20; y la zancuda latina que desde su mirador le ha echado el ojo al occidental mientras se toquetea el pelo y me vigila de lejos.

Únicamente me pregunto el por qué de esta desorientación. El malabarista sabe en qué lugar del escenario me hayo en cada momento. Sale a mi encuentro, me tira las pelotas sin estar en el planning. Me sonrié y mañana me huye con seriedad. Esquiva mis miradas, luego las busca. Me toca, y a la siguiente parada se aleja de mí. Se pone en la otra esquina, de espaldas y con una venda en la cabeza que le tape hasta los ojos de la nunca. Y cuando yo siento que molesto y decido dejarle en paz con sus pelotas, se quita la venda corriendo y me vuelve a buscar. Entonces me encuentra, con el hombre bala y el faquir, hablando de los payasos y se ríe de lejos, como compruebo cuando levanto la vista y le encuentro. Mientras tanto, la zancuda se encuentra parada en la esquina C del circo, vigilándolo todo. Está esperando su momento para intervenir. Ya lo hizo esta mañana, me pilló de sorpresa. Creo que presenció el juego del malabarista para conmigo. Me parece que ella también quiere malabares. Ahora observa. Yo también lo hago. A ella se le nota, a mí no. Al menos para con él. Somos opuestas en la forma y en el fondo, pero potentes en ambos casos. El malabarista es raro, me dijo que quería verme desnuda, eso no es timidez. Era un camerino común. Abrió unas comillas y se escudó en la broma.

Actualmente es muy serio, huye de mí. Pero sé que mañana, qué digo mañana, dentro de un rato, volverá a mirarme de lejos y a tirarme las pelotas de improviso, desde el otro extremo del escenario en su número de malabares. No sé si lograré cogerlas, tampoco sé qué quiere de mí.

Confusamente,



12 comentarios:

Alma dijo...

Y si le plantas cara y lo hablas? yo lo haría. Por cierto, te echaba de menos y eso que he andado poco por aquí.

Besos salados

David Alonso dijo...

Jolin!!!, acabas de detallar mis últimos diez meses de vida. Los cuales han sido un "perfecto circo", y fíjate que no digo un circo perfecto.

Ha habido en él, muchos payasos y payasas, marabaristas y equilibristas, lanzadores de cuchillos y otros objetos más dañinos, domadores y domadoras, y ya no de leones o fieras precisamente, y eso sí, ha habido en este particular circo muchas mujeres barbudas, y no de barbas rosas o pistacho, no, sino de barbas negras y peludas, muy peludas.

Sinceramente Nenita, creo que la vida es un circo y es con esta metáfora con la que puedo definir mejor lo que ha sido mi vida reciente. Pero como cualquier otra función, tiene su tiempo para comenzar y su tiempo para acabar, y esta, precisamente esta, se acabó.

Espero y deseo que la función de tu "circo" acabe pronto y se te quede el mejor de los sabores y recuerdos. Al final, seguro que quedará lo mejor, el circo tiene su magia.

Me gusta leerte...

Saludos

Angel dijo...

Me encanta este post, y como has descrito todo como si fuera en un circo... A mi me gustan las imberbes jejeje..

Belén dijo...

Te vas a reir pero estaba acordándome de la peli la parada de los monstruos ohhhhhhhh

besicossss

Agus dijo...

Magnífico el post, brillante y bueno. ¿te influenció lo que te dije de la mujer barbuda del circo de Moscow? Será coincidencia (jajajajajaja).
Besos circenses
El Agus

c-austral dijo...

QUE BENA HSTORIA ME ENCATO ESE TU BLOG ESPER NO PERDER LA RUTA SE CUIDA

Mamen dijo...

Qué bonita metáfora.
Y no me extraña que estés confusa...

Besos, Nenita,
Lula.

Tamaruca dijo...

¡Qué paranoia, jajaja! Me ha encantado, esto sí es un mundo paralelo allá donde los haya.

En tu lugar, creo que le dejaría bien clarito a ese malabarista caprichoso quien es la que mejor toca las pelotas de todo el circo, hum...

Besines :)

Jo dijo...

yo soy una malabarista de ilusiones y siempre trato de que no se caiga alguna por descuido, no las tiro ni las lanzo. parece que es un juego de sortilegios
y si, se lo que sientes ... entre tanto colorido paisaje algo no encaja o es confuso

perdona la irrupción. Es el circo el que me atrajo

d2 dijo...

Totalmente fantástico como siempre.

Rodavlas dijo...

Me encantó la historia.. genial..
Saludos.

Nenita dijo...

Salvo excepciones, apenas me habéis dicho nada del señor malabarista eh? :P



Alma: gracias alma. Hablar es mover demasiados cables para una simple ilusión circense... ;) Besos guapa!

Shingen-kôi: Gracias shingen. Me alegro de que tú tambiés te hayas visto reflejado en este espectáculo. Un beso y bienvenido.

Ángel: muchas gracias ángel. Me alegro que te gusten las imberbes... dije que yo me la afeité no? jajjaja. Un besote.

Belén: Ah sí? jajjaja. para mí es un honor poder transportarte con unas letras a un espectáculo tal. jajja. qué buenooo. Besos guapa!

Agus: Muchas gracias agus! jjaja. Pues puede que inconsciente, no lo sé. Pero lo que realmente me llevó a este circo fueron las situaciones laborales que viví en las últimas semanas ;) besosssss

Kaustral: muchas gracias kaustral. Me alegro mucho. Estás en tu casa. Besos.

Lula: Jajajja... ¿verdad? sí es que hay que ver, meterme a mi edad en un circo... Un beszo guapa.

Tamaruca: Jajajjaja, qué bueno... Esa idea sí que está bien, jajjaja. Me alegro de que te haya gustado. :). Te espero para la próxima. Un besote!

Jolie: Nada de irrupciones, estás en tu casa. Sí, puede ser que simplemente se trate de que las pelotas no se caigan, más que de tirárselas a nadie en concreto. Es otra perspectiva. Vuelve cuando quieras ;). Un saludo.

d2: Muchísimas gracias guapo. Me alegro de que te guste. Siento el cierre de tu blog, aunque como iba atrasada por mi ausencia, aún sigo leyendo. Espero que vuelvas para cuando termine :P. Un beso.

Rodavlas: Muchas gracias. Bienvenido. Vuelve cuando quieras. Un saludo.