La extinción

¿Habrá dejado acaso de importarnos la gloria?

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Desproporción y Desahogo

Publicado por Nenita

Ayer en la noche todos vinieron a visitarme.

Cuando por la tarde, ella vestía sus trapos de seda, los planes y las batallas a medio perder se tornaron del todo perdidas. Un susurro innecesario advertía lo tremendamente obvia que era una vieja intuición. Las uñas del gato maldito que aún habitaba su cuerpo volvieron a destrozar todos los tejidos. No fue eso, sin embargo, lo que le revolvió. El saber que los ceros a la derecha siempre fueron los elegidos le hizo cambiar de percepción, más nunca de opinión. Que para las cucarachas a las que se acostumbró no había fumigador alguno ya lo sabía, pero que encima se multiplicaran en el tiempo y en el espacio a la velocidad del rayo le decepcionó.



Mientras la niña de los alambres de plata se desespera al caer despeñada, llora y grita y me mira para decirme que al fin y al cabo no soy tan mala. Y cuando, acto seguido, las mariposas de su camisa le suben por las mejillas y se introducen en sus orejas, sé que ya no escucha lo que le digo, sólo percibe sus propios colores.

Las órbitas son las de siempre, pero la energía que las mueve no. No supe administrar el cansancio, y, al terminar la jornada, unos platillos ensordecedores me aturdieron y me hicieron querer salir. Mi cuerpo no responde, no hay otro lugar, pero al menos adentro lo saben. Yo se lo conté.

No debí sentarme en la piedra del campo de las eras, está dura y yo cansada. Sé que estuvieron mirando entre las rendijas de la casa de la niña sorda. Les gusta recibir a gente, quisieron ser ellos mismos los que le cantaran la canción. No es de extrañar, les llenaron la cabeza de ilusiones, adentro siempre es lo mismo. Ellos no lo saben, pero nunca más saldrán.



Más tarde, cuando un niño chismoso se acerca a mis zapatos y me llega a la altura del ombligo, intenta decirme al oído que no se sentirá intimidado, porque cogiendo una escalera, sin duda alguna, llegará mil veces más alto que yo.



Cada una de las palomas, que aquel día volaban alrededor de su cabeza, vuelve a mi corral. Todas juntas, para que les dé de comer… pero traen la barriga llena de lo que comieron aquellos días y caen muertas una a una en mi propio suelo. Nadie las invitó. El hedor empapa mi noche, se embriaga de un aroma de tiempos vanos que corroe todo lo que soy. Y los ojos se quedan en blanco. No hay nada que hacer.



Las mañanas cansan y ayer todos ellos me impidieron dormir. Pude, en ese lugar donde brota la imposibilidad de articular palabra, alcanzar a decirles: Déjenla, está muerta.


No se despisten. Pude perder el norte, pero no la razón.








7 comentarios:

Angel dijo...

Uy que poco entendí.... lo bueno es que no perdiste la razón.

Belén dijo...

Las noches de insomnios y sueños raros te dejan mas extenuada aún... es normal que al final decidieras que estaba muerta...

Besos

Nenita dijo...

Ángel: Jaja,la razón no la perdí, eso no... jajja, debiste creer que me había vuelto loca. Yo tampoco entendí nada ángel... el subconsciente, que me hizo pasar una noche muy rara... Besosss

Belén: Jeje, veo que escuchas con las tripas, como dijiste un día. Extenuada seguro,no lo dudes. Besotess.

Alma dijo...

Pasado el sueño y el insomnio, te deseo un buen descanso nena

Besosos salados

Anónimo dijo...

Porque...si pierdes el norte? Te quedan el sur, este y oeste?
Es que yo ya me conformo...

Kisses!

Leonardo de Valdivia dijo...

si yo tuviera que definir a un escritor, lo definiría como un HIPNOTIZADOR GRAFICO; en efecto, poco a poco el encanto de las palabras dse apoderan de nosotros como del cerebro de un licor fino, vamos sin darnos cuenta, deponiendo nuestras defensas racionales y no nos damos cuaenta de quedar atrapados. Príncipe Nelson.

Baco dijo...

Antes odiaba mis noches de insomnio porque me hacían pensar, torturarme e imaginar cosas que no debía imaginar.. ahora las amo... porque a diferencia del "antes" pienso en mi, me conozco más y de vez en vez escribo cosas sin sentido pero con sentido a la vez.. no sé si me entiendes.. pero claro.. al igual que tú.. termino exhausto.. besos nena